Características de una caricatura histórica
A través de la caricatura la historia puede explicarse de otra
manera.
La
caricatura se define como aquella figura o figuras satíricas en la que se alteran
deliberadamente las facciones y el aspecto de una persona o las apariencias de
las cosas, de un grupo o de unos hechos con el fin de poder transmitir un
mensaje, una idea, la mayoría de las veces sobre una cuestión determinada.
Se realiza mediante trazos simples, expresivos o simbólicos con los que
transmitir ideas por medio de imágenes.
Así pues, la caricatura supone:
Ø Abordar hechos reales
a través de un lenguaje metafórico[1]
y satírico.
Ø
Usualmente en su lenguaje
se emplean textos con recursos literarios (hipérboles, …) y gráficos
que exageran, ensalzan o ridiculizan las características de las situaciones o los
personajes que se abordan. Estos recursos no pretenden distorsionar la realidad;
por el contrario, buscan poner de manifiesto lo absurdo de los hechos a través de
la hipérbole e ironía.
Ø
Usan diferentes recursos artísticos, como símbolos y alegorías. El artista suele
enfocarse mucho en que el uso de estas figuras no distorsione el mensaje o dificulte
la interpretación por parte de los lectores. Contiene como este un
lenguaje lleno de sobreentendidos, ambigüedades y referencias que
no siempre son fáciles de entender y menos con el paso del tiempo y un conocimiento
que no es exacto y diario de la realidad que se pretende reflejar
Ø
En historia, intención
satírica más que humorística, para influir en el público a quien va dirigida.
Aquí incluimos los actuales wasaps políticos.
Ø <<La caricatura ha sido
expresionista siempre, pues el caricaturista juega con la semejanza de su
víctima, y la trastrueca para expresar precisamente lo que piensa acerca de su
semejante>>, dirá Gombrich[2].
Caricatura
política y su éxito. La caricatura señala la problemática
o discrepancia con una situación política determinada. Y también, esta forma
de expresión trasciende la burla y se transforma en toda un arma política
que permite agitar la opinión pública y cambiar el modo de pensar. Por ello, exagera
o distorsiona la apariencia física o el hecho histórico representado. Personajes fácilmente identificables.
Medio de ridiculizar situaciones e instituciones
políticas, sociales o religiosas, y los actos de grupos o clases sociales, de
ahí su utilización en el pasado por la fácil comprensión para todos los públicos.
Su lenguaje humorístico y satírico se conoce como una forma de ridiculizar
a los políticos para corregir sus errores o motivar al pueblo a emprender luchas
contra ellos.
La caricatura, con muy pocas palabras (en algunos casos,
sin palabra alguna) permite también hacer comentarios políticos en clave de humor
verdaderos chistes visuales, y por ello casi todos los diarios del mundo suelen
incluir una o más caricaturas en su sección de opinión, también suelen observarse
caricaturas exentas en otros mass media por ejemplo en ciertas revistas
de cómics, generalmente de índole satírica.
Para que una caricatura
política tenga éxito debe cumplir una importante función de crítica social dentro
de un contexto determinado. Suele ser arma poderosa de emancipación, y a la vez
de control político, porque inciden en la toma de decisiones de los ciudadanos.
El problema de la
caricatura. La ilustración está cargada de inmediatez por lo tanto
su impacto se pierde con el tiempo si no se conoce las circunstancias del hecho
que origina la sátira, su simbolismo y cualquier detalle que influye en su interpretación,
por lo que es necesario esforzarse en conocer la realidad social, política y cultural
de la época antes de analizar la imagen. Por tanto, contextualizar la imagen no
es suficiente es necesario profundizar en el hecho histórico, la cultura y los usos
de esta época, y en el papel social de cada uno de los personajes que aparece y
su influencia.
El origen e historia de la caricatura. Caricatura en España.
El origen de la caricatura es italiano, Bolonia siglo XVI, pero todos los autores que se han encargado de estudiar el tema, coinciden
en remontar sus orígenes hasta las culturas mesopotámicas, precolombinas, egipcias,
...
Desde el siglo XVIII
se considera que la caricatura política es un medio de crítica y combate hacia los
personajes de la vida pública.
En España ciertos trabajos de investigación sitúan a
Goya como el comienzo
de la caricatura contemporánea española, introduciendo de este modo en sus "Caprichos"
y "Disparates" un tipo de humorismo trágico que caracterizará la
ilustración caricaturesca española. Realmente no podemos hablar de prensa
satírico política en España hasta la década de 1820, coincidiendo con
el Trienio Liberal
También debemos
tener presente cuando hablamos de la caricatura:
1.- El humor se
concibe como la forma más civilizada de desarrollar conciencia crítica
en la población, incluso en la menos informada.
2.- El dibujo grotesco o satírico,
directo y contundente, ha sido utilizado desde la antigüedad para criticar la política,
la religión o los usos y costumbres sociales. Fue un arma contra los poderosos
que se desarrolló en democracia y se convirtió en la primera víctima de la censura
en épocas tiránicas.
3.- Ante actitudes de rechazo por parte de la sociedad o como
dice Gombrich de odio, resulta transcendente la labor del dibujante
cómico: “El dibujante por desdeñable que sea su calidad artística,
tienen más probabilidades de impresionar en una campaña de odio que el orador
de masas y el periodista[3]”.
“La caricatura ha sido expresionista siempre, pues el caricaturista juega
con la semejanza de su víctima, y la trastrueca para expresar precisamente lo
que piensa acerca de su semejante. En tanto que estas distorsiones marchaban
bajo la bandera del humor, nadie parecía hallar dificultad en comprenderlas. El
arte humorístico era un terreno en el que todo estaba permitido, porque la
gente no lo aborda con los prejuicios que ha reservado para el Arte con A
mayúscula. Pero la idea de una caricatura seria, de un arte que deliberadamente
altera las apariencias de las cosas, no para expresar un sentido de
superioridad, sino tal vez de amor, admiración o temor, …[4]”
[1]
Hablar de una realidad en este caso histórica con otras palabras, en este caso
una imagen para darnos pensamientos, ideas, un hecho, …. de un escenario histórico.
[2]
Gombrich Ernst (1992). Historia del Arte. Barcelona. Garriga. pág. 564.
[3]
Gombrich, Ernest (1968). Meditaciones sobre un
caballo de juguete. Barcelona. Seis Barral, pág.177.
[4]
Gombrich, Ernest. (1995). Historia del arte. Debate. Barcelona, pág. 564.

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