El mosaico
Desde la antigüedad el mosaico se ha
utilizado como
elemento decorativo con
gran valor suntuario, por su
aspecto deslumbrante, así como
por su elevado coste y
laboriosa ejecución y
siempre presentes su
dureza y duración.
Origen del término y una definición
El término nos viene del latín (mosaicum
= obra), ahora bien, la etimología es del griego de la palabra μoυσα-ης (mousa-es) significa
‘musa’, inspirado (realizado) por las musas. No deja de ser una obra
pictórica elaborada con pequeñas piezas de piedra, cerámica o vidrio de
diversas formas y colores unidas sobre un lecho aún fresco de yeso, cal
y polvo de arcilla, cemento u otro aglomerante para formar composiciones
decorativas.
La técnica, origen y difusión
La técnica del mosaico, muy
utilizada por los romanos, fue tomada del Oriente Helenístico y ampliamente
utilizada para la decoración de muros, fondo de piscinas, fontanas y con mayor
frecuencia en el pavimento que terminará en el Imperio Romano como técnica
preferida por su mayor duración al desgaste.
El origen del mosaico está en Mesopotamia a finales del III Milenio (en
Uruk, ciudad sumeria). Roma tras recibirlo por influencia alejandrina
(helenístico) lo difundió por Occidente y ya en la época de Augusto lo
encontramos en las provincias del Imperio. Empezó con fines prácticos,
suelo no embarrado, como el enguijarrado hasta los romanos, con ellos los fines
decorativos (piscinas, termas).
Esta técnica es diversa, sencilla y como hemos
indicado costosa. En relación con el tamaño y la calidad de las teselas
hay tres tipos principales de técnicas de elaboración del mosaico:
A.- El opus tesselatum de origen griego, el más rico y más empleado,
también por los romanos, realizado con teselas[1]
cúbicas, cuadradas o rectangulares,
pequeñas, homogéneas (todas iguales) y de distintos tonos
de rocas calizas, vidrios coloreados o cerámica, de
diversos colores unidos mediante yeso u otro aglomerante para formar
composiciones ornamentales y figurativas. Técnica habitual del mosaico.
B.- Los romanos aportaron como
novedad el opus sectile a
base de losetas combinadas de varios colores en mármol,
formando con ellas motivos geométricos, ahora bien, la técnica más simple y
sencilla, pues los fragmentos son de gran tamaño, poco grosor y se corta la
pieza en función de lo que se quiere representar, luego no son homogéneas. La
falta de homogeneidad y el tamaño provoca un resultado tosco, en ocasiones por
los huecos que son mayores.
C.- El término opus
vermiculatum (en latín, vermis, gusano) se aplica cuando los
fragmentos son muy pequeños, lo que permite una gran precisión
descriptiva, permite con mayor facilidad configurar las curvas, las siluetas y
de todo aquello que requería una gran precisión. Será el nivel más alto del
mosaico romano. Ejemplo, La batalla de los Issos (Nápoles).
D.- El término opus signinum (de Segni, región
del Lacio, Italia) se aplica cuando está compuesto por pedacitos de barro
cocido incrustados sobre un lecho de cemento. Los primeros mosaicos
eran de arcilla de diferentes colores.
El triunfo del mosaico desde el punto de vista técnico y estético
alcanza su punto más álgido en el Imperio Bizantino[2], volviendo
a revitalizarse en dos momentos históricos, primeramente en el siglo XVIII,
donde el mosaico se aparta de la tradición, esforzándose en conseguir efectos
pictóricos (mosaicos de fábricas vaticanas) copiando cuadros, y en segundo
lugar a finales del s. XIX y XX dos artistas españoles revitalizan y renuevan
la técnica con intención decorativa, incorporando fragmentos de desecho
(cerámica principalmente), nos estamos refiriendo a los trabajos de Gaudí (Sagrada
Familia, Parque Güell) y Miró (Las Ramblas de Barcelona, Palacio de Congresos y
Exposiciones de Madrid).
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El mosaico en el Renacimiento dejó de
valer por sus características propias y volvió a ser una imitación de la
pintura, como en sus primeros tiempos. Los comentarios de Vasari sobre el
mosaico son característicos de su época (1550): "El mosaico debe
ejecutarse con la mayor discreción para que se crea que es pintura".
Este concepto que utiliza el Renacimiento para el mosaico también nos vale
para la vidriera. |
La temática
La
temática es variada: geométrica, vegetal (también en el arte
islámico), animal (el perro guardián de los romanos, …), lúdica,
religioso (arte bizantino), histórica...
La función
El mosaico es un arte
ornamental que se coloca como pavimento con mayor frecuencia,
principal uso dado por los griegos, y en el fondo de piscinas,
fontanas, y también en las paredes como revestimiento
mural con el objetivo de conseguir un efecto espacial suntuoso. Por ello,
están sometidas su representación a los mismos problemas iconográficos que las artes
figurativas, pues siempre su análisis ha de asociarse al lugar en el que está
ubicado, ya que depende de los usos y significados del espacio arquitectónico.
La
utilización del mosaico como elemento
decorativo continuó aún después de la caída del imperio romano siendo de
especial relevancia en la arquitectura bizantina.
Aspectos formales y no formales
El mosaico necesariamente obliga
a dar un carácter seco en los contornos
es decir obliga a precisar los contornos del dibujo y por tanto necesita de un diseño definido, esta línea
marcada por el mosaico influirá en la pintura, si bien es cierto que el mosaico
no sustituirá a la pintura al fresco, este último se producirá en la cultura Bizantina que será cuando el
mosaico alcance la mayor riqueza de colorido, pasará, pues, a ser el principal elemento
decorativo a partir de s. IV.
Además de la técnica mosaística exige
un poderoso sentido de síntesis ya
que hay que resolver formas y espacios con muy pocas teselas.
Observables
en las representaciones la repetición de esquemas icónicos de rigidez y hieratismo, reiterados
monótonamente entre elementos
paisajísticos o decorativos intercalados.
El mosaico bizantino, sobre todo, cumple con unas características.
ü
Figuras
rígidas: arquetipos, figuras
alejadas de la realidad visual.
ü Isocefalia: cabezas a la misma altura y repetición de las
mismas cabezas en todos los personajes,
ü Frontalidad: las figuras aparecen de frente al espectador,
ü Movimientos
reiterativos en
todos los personajes; más bien ausencia
de movimiento, como si se hubieran petrificado las figuras.
ü Hieratismo: falta de expresión y rostros indefinidos en el
séquito; no hay expresión de movimiento.
ü Los
vestidos rígidos:
superficies geometrizadas.
ü Falta
de perspectiva en los pies:
casi verticales y en ángulo.
ü Colores
planos. Si bien, en el
bizantino sobresale el color frente al mosaico romano.
ü Gran
luminosidad para reflejar lo sobrenatural. Uso del color y la
luz con funciones simbólicas.
ü Perspectiva
jerárquica, véase el mosaico de
Teodora y su séquito, donde Teodora se representa como símbolo de autoridad y
de importancia personal en la corte;
ü Horror vacui: se pretende cubrir de ornamentos todo el
espacio representativo,
ü El simbolismo
generado era fundamentado por la ubicación de los personajes. Los que se
representaban en el inferior del mosaico eran terrestres, mientras que si se
ubicaban en el centro, representaban la transición, pero los que estaban
arriba, representaban superioridad, estando, simbólicamente, más cerca del
cielo.
Obras
De las grandes obras realizadas por los romanos en mosaico destaca con
nombre propio La Batalla de los Issos, hallada en la casa del Fauno en
Pompeya (Museo de Nápoles), con el retrato de Alejandro y Darío y obra
característica de la influencia alejandrina en los mosaicos romanos. También en
el Museo de Nápoles encontramos las representaciones del Perro Guardián
o La lucha de los Gallos.
En España destaca como ejemplares de primer orden:
Ø El
sacrificio de Ifigenia hallado en Ampurias, siglo I.
Ø El
Triunfo de Baco, Zaragoza, siglo II.
Ø La Medusa
en el Museo Arqueológico de Tarragona, siglo II.
Ø El
mosaico de Las Musas en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional
de Madrid, primera mitad del s. IV.
LAS CLASES DEL MOSAICO
Opus tesselatum
Todas las teselas iguales
Sevilla, Museo Arqueológico, Triunfo de Baco
La escena que se ha representado
en este mosaico es la del Triunfo de Baco -el Dionisos griego- al regreso de su
conquista de la India. El dios, vestido con clámide, conduce un carro tirado
por tigres, a cuyo lado desfila un sátiro. Subida en el carro aparece Ariadna,
quien apoya su mano izquierda en el hombro de Dionisos y sujeta con la otra el
extremo de un manto, que cae por detrás y le deja el torso desnudo. Ambos personajes
llevan la cabeza coronada de pámpanos. El relato mitológico cuenta que al
volver de Oriente, Dionisos rescató a Ariadna de la isla de Naxos, donde había
sido abandonada por Teseo, y se casó con ella. Una representación muy similar
aparece en uno de los mosaicos de la villa romana de Fuente Álamo (Puente
Genil, Córdoba). Es un tema muy frecuente en estas residencias señoriales,
aunque no lo es tanto la presencia de Ariadna, si bien está documentada en
diferentes mosaicos africanos e hispanos. Hay elementos en este mosaico que
permiten una segunda interpretación: la de que estamos ante la pompa nupcial de
Diónisos y Ariadna. Por un lado, la falta de alusiones a la victoria del dios,
que pueden verse en otras representaciones de su triunfo. Por el otro, el
sátiro que guía la comitiva, con una piel de animal a la espalda, que es
característica de lo dionisiaco, pero que adopta aquí apariencia de alas, que
recuerdan a Eros.
El dios Baco de Complutum
Opus sectile.
Casa de la Exedra, Itálica, Museo Arqueológico de Sevilla.
Opus sectile
Opus vermiculatum
mosaico de piso con un gato y dos patos, primer
cuarto del siglo I a. C. Museo Nacional Romano.
Opus signinum
Fragmentos de opus
signinum. Museo Arqueológico de Sagunto
[1] Tesela
significa cuatro lados o cubos.
[2] El periodo
bizantino del mosaico, mosaico mural
(opus musivum), que va de los siglos
V al IX, se caracteriza por vistosos colores planos sobre fondos brillantes de
oro; debido a que fueron diseñados para la contemplación a distancia, y como a
menudo decoran paredes a gran altura, suelen tener una apariencia más austera y estilizada que los mosaicos clásicos
naturalistas de los pavimentos.
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