domingo, 27 de septiembre de 2026

HISTORIA DEL ARTE. EL MOSAICO

 

El mosaico

Desde la antigüedad el mosaico se ha utilizado como elemento decorativo con gran valor suntuario, por su aspecto deslumbrante, así como por su elevado coste y laboriosa ejecución y siempre presentes su dureza y duración.

Origen del término y una definición

El término nos viene del latín (mosaicum = obra), ahora bien, la etimología es del griego de la palabra μoυσα-ης (mousa-es) significa ‘musa’, inspirado (realizado) por las musas. No deja de ser una obra pictórica elaborada con pequeñas piezas de piedra, cerámica o vidrio de diversas formas y colores unidas sobre un lecho aún fresco de yeso, cal y polvo de arcilla, cemento u otro aglomerante para formar composiciones decorativas.

La técnica, origen y difusión

La técnica del mosaico, muy utilizada por los romanos, fue tomada del Oriente Helenístico y ampliamente utilizada para la decoración de muros, fondo de piscinas, fontanas y con mayor frecuencia en el pavimento que terminará en el Imperio Romano como técnica preferida por su mayor duración al desgaste.

El origen del mosaico está en Mesopotamia a finales del III Milenio (en Uruk, ciudad sumeria). Roma tras recibirlo por influencia alejandrina (helenístico) lo difundió por Occidente y ya en la época de Augusto lo encontramos en las provincias del Imperio. Empezó con fines prácticos, suelo no embarrado, como el enguijarrado hasta los romanos, con ellos los fines decorativos (piscinas, termas).

Esta técnica es diversa, sencilla y como hemos indicado costosa. En relación con el tamaño y la calidad de las teselas hay tres tipos principales de técnicas de elaboración del mosaico:

A.- El opus tesselatum de origen griego, el más rico y más empleado, también por los romanos, realizado con teselas[1] cúbicas, cuadradas o rectangulares, pequeñas, homogéneas (todas iguales) y de distintos tonos de rocas calizas, vidrios coloreados o cerámica, de diversos colores unidos mediante yeso u otro aglomerante para formar composiciones ornamentales y figurativas. Técnica habitual del mosaico.

B.- Los romanos aportaron como novedad el opus sectile a base de losetas combinadas de varios colores en mármol, formando con ellas motivos geométricos, ahora bien, la técnica más simple y sencilla, pues los fragmentos son de gran tamaño, poco grosor y se corta la pieza en función de lo que se quiere representar, luego no son homogéneas. La falta de homogeneidad y el tamaño provoca un resultado tosco, en ocasiones por los huecos que son mayores.

C.- El término opus vermiculatum (en latín, vermis, gusano) se aplica cuando los fragmentos son muy pequeños, lo que permite una gran precisión descriptiva, permite con mayor facilidad configurar las curvas, las siluetas y de todo aquello que requería una gran precisión. Será el nivel más alto del mosaico romano. Ejemplo, La batalla de los Issos (Nápoles).

D.- El término opus signinum (de Segni, región del Lacio, Italia) se aplica cuando está compuesto por pedacitos de barro cocido incrustados sobre un lecho de cemento. Los primeros mosaicos eran de arcilla de diferentes colores.

El triunfo del mosaico desde el punto de vista técnico y estético alcanza su punto más álgido en el Imperio Bizantino[2], volviendo a revitalizarse en dos momentos históricos, primeramente en el siglo XVIII, donde el mosaico se aparta de la tradición, esforzándose en conseguir efectos pictóricos (mosaicos de fábricas vaticanas) copiando cuadros, y en segundo lugar a finales del s. XIX y XX dos artistas españoles revitalizan y renuevan la técnica con intención decorativa, incorporando fragmentos de desecho (cerámica principalmente), nos estamos refiriendo a los trabajos de Gaudí (Sagrada Familia, Parque Güell) y Miró (Las Ramblas de Barcelona, Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid).

El mosaico en el Renacimiento dejó de valer por sus características propias y volvió a ser una imitación de la pintura, como en sus primeros tiempos. Los comentarios de Vasari sobre el mosaico son característicos de su época (1550): "El mosaico debe ejecutarse con la mayor discreción para que se crea que es pintura". Este concepto que utiliza el Renacimiento para el mosaico también nos vale para la vidriera.

 


La temática

La temática es variada: geométrica, vegetal (también en el arte islámico), animal (el perro guardián de los romanos, …), lúdica, religioso (arte bizantino), histórica...

La función

El mosaico es un arte ornamental que se coloca como pavimento con mayor frecuencia, principal uso dado por los griegos, y en el fondo de piscinas, fontanas, y también en las paredes como revestimiento mural con el objetivo de conseguir un efecto espacial suntuoso. Por ello, están sometidas su representación a los mismos problemas iconográficos que las artes figurativas, pues siempre su análisis ha de asociarse al lugar en el que está ubicado, ya que depende de los usos y significados del espacio arquitectónico.

La utilización del mosaico como elemento decorativo continuó aún después de la caída del imperio romano siendo de especial relevancia en la arquitectura bizantina.

Aspectos formales y no formales

El mosaico necesariamente obliga a dar un carácter seco en los contornos es decir obliga a precisar los contornos del dibujo y por tanto necesita de un diseño definido, esta línea marcada por el mosaico influirá en la pintura, si bien es cierto que el mosaico no sustituirá a la pintura al fresco, este último se producirá en la cultura Bizantina que será cuando el mosaico alcance la mayor riqueza de colorido, pasará, pues, a ser el principal elemento decorativo a partir de s. IV.

Además de la técnica mosaística exige un poderoso sentido de síntesis ya que hay que resolver formas y espacios con muy pocas teselas.

Observables en las representaciones la repetición de esquemas icónicos de rigidez y hieratismo, reiterados monótonamente entre elementos paisajísticos o decorativos intercalados.

El mosaico bizantino, sobre todo, cumple con unas características.

ü  Figuras rígidas: arquetipos, figuras alejadas de la realidad visual.

ü  Isocefalia: cabezas a la misma altura y repetición de las mismas cabezas en todos los personajes,

ü  Frontalidad: las figuras aparecen de frente al espectador,

ü  Movimientos reiterativos en todos los personajes; más bien ausencia de movimiento, como si se hubieran petrificado las figuras.

ü  Hieratismo: falta de expresión y rostros indefinidos en el séquito; no hay expresión de movimiento.

ü  Los vestidos rígidos: superficies geometrizadas.

ü  Falta de perspectiva en los pies: casi verticales y en ángulo.

ü  Colores planos. Si bien, en el bizantino sobresale el color frente al mosaico romano.

ü  Gran luminosidad para reflejar lo sobrenatural. Uso del color y la luz con funciones simbólicas.

ü  Perspectiva jerárquica, véase el mosaico de Teodora y su séquito, donde Teodora se representa como símbolo de autoridad y de importancia personal en la corte;

ü  Horror vacui: se pretende cubrir de ornamentos todo el espacio representativo,

ü  El simbolismo generado era fundamentado por la ubicación de los personajes. Los que se representaban en el inferior del mosaico eran terrestres, mientras que si se ubicaban en el centro, representaban la transición, pero los que estaban arriba, representaban superioridad, estando, simbólicamente, más cerca del cielo.

Obras

De las grandes obras realizadas por los romanos en mosaico destaca con nombre propio La Batalla de los Issos, hallada en la casa del Fauno en Pompeya (Museo de Nápoles), con el retrato de Alejandro y Darío y obra característica de la influencia alejandrina en los mosaicos romanos. También en el Museo de Nápoles encontramos las representaciones del Perro Guardián o La lucha de los Gallos.

 

En España destaca como ejemplares de primer orden:

Ø  El sacrificio de Ifigenia hallado en Ampurias, siglo I.

Ø  El Triunfo de Baco, Zaragoza, siglo II.

Ø  La Medusa en el Museo Arqueológico de Tarragona, siglo II.

Ø  El mosaico de Las Musas en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, primera mitad del s. IV.

 


LAS CLASES DEL MOSAICO

 

Opus tesselatum

Todas las teselas iguales

Sevilla, Museo Arqueológico, Triunfo de Baco

 

La escena que se ha representado en este mosaico es la del Triunfo de Baco -el Dionisos griego- al regreso de su conquista de la India. El dios, vestido con clámide, conduce un carro tirado por tigres, a cuyo lado desfila un sátiro. Subida en el carro aparece Ariadna, quien apoya su mano izquierda en el hombro de Dionisos y sujeta con la otra el extremo de un manto, que cae por detrás y le deja el torso desnudo. Ambos personajes llevan la cabeza coronada de pámpanos. El relato mitológico cuenta que al volver de Oriente, Dionisos rescató a Ariadna de la isla de Naxos, donde había sido abandonada por Teseo, y se casó con ella. Una representación muy similar aparece en uno de los mosaicos de la villa romana de Fuente Álamo (Puente Genil, Córdoba). Es un tema muy frecuente en estas residencias señoriales, aunque no lo es tanto la presencia de Ariadna, si bien está documentada en diferentes mosaicos africanos e hispanos. Hay elementos en este mosaico que permiten una segunda interpretación: la de que estamos ante la pompa nupcial de Diónisos y Ariadna. Por un lado, la falta de alusiones a la victoria del dios, que pueden verse en otras representaciones de su triunfo. Por el otro, el sátiro que guía la comitiva, con una piel de animal a la espalda, que es característica de lo dionisiaco, pero que adopta aquí apariencia de alas, que recuerdan a Eros.

 

 

 

El dios Baco de Complutum


 

Opus sectile.

 

Casa de la Exedra, Itálica, Museo Arqueológico de Sevilla.

 

Opus sectile

 


Opus vermiculatum

 

mosaico de piso con un gato y dos patos, primer cuarto del siglo I a. C. Museo Nacional Romano.


 

Opus signinum

Fragmentos de opus signinum. Museo Arqueológico de Sagunto

 







[1] Tesela significa cuatro lados o cubos.

[2] El periodo bizantino del mosaico, mosaico mural (opus musivum), que va de los siglos V al IX, se caracteriza por vistosos colores planos sobre fondos brillantes de oro; debido a que fueron diseñados para la contemplación a distancia, y como a menudo decoran paredes a gran altura, suelen tener una apariencia más austera y estilizada que los mosaicos clásicos naturalistas de los pavimentos.

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