TEXTOS HISTORIA ANTIGUA. ESPAÑA
1.- LOS FOCENSES LLEGAN
A TARTESSOS
“Los
habitantes de Focea, por cierto, fueron los primeros griegos que realizaron largos
viajes por mar y son ellos quienes descubrieron el Adriático, Tirreno, Iberia y
Tartessos. No navegaban en naves mercantes, sino en penteconteros. Y, al llegar
a Tartessos, se hicieron muy amigos del rey de los tartesios, cuyo nombre era Argantonio,
que gobernó Tartessos durante ochenta años y vivió en total ciento veinte.
Pues
bien, los foceos se hicieron tan grandes amigos de este hombre, que, primero, les
animó a abandonar Jonia y a establecerse en la zona de sus dominios que prefiriesen;
y, posteriormente, al no lograr persuadir a los foceos sobre el particular, cuando
se enteró por ellos de cómo progresaba el medo, les dio dinero para circundar su
ciudad con un muro. Y se lo dio a discreción, pues el perímetro de la muralla mide,
efectivamente, no pocos estadios y toda ella es de bloques de piedra grandes y bien
ensamblados”.
Herodoto,
Historia I, 163. Biblioteca Básica Gredos (2000)
2.- LOS TARTESSOS.
≪Los primeros habitantes del bosque de los
tartesios, tras la lucha mítica de los titanes son los dioses, fueron los
curetes, de ellos el rey más antiguo fue Gárgoris. Se considera a Gárgoris como
el descubridor del arte de recoger y aprovechar la miel. Una hija suya tuvo de
soltera, y acaso por obra de amores incestuosos, un niño, cosa que produjo
vergüenza al rey, que determinó deshacerse de él. Así ordenó que se le dejara abandonado
en el monte, pero animales silvestres lo amamantaron, encontrándoselo vivo a
los varios días. Hízolo colocar en un sendero por donde pasaban los rebaños
para que lo aplastaran, pero también salió a salvo. Lo echaron luego a las
perras y cerdas hambrientas que, en vez de devorarlo, le ofrecieron sus ubres.
Entonces Gárgoris pensó en arrojarlo al mar. Pero, protegido por los dioses,
fue conducido, como si fuera una barquilla, a las orillas, donde salió una
sierva que lo crió. Creció el niño entre su familia animal, ligero y veloz como
ella, hasta que, en cierta ocasión, fue cogido en un lazo o trampa, fue llevado
a Gárgoris que le reconoció y que, admirado del destino, le nombro su heredero,
llamándole Habis. Habis fue un héroe civilizador. A un pueblo bárbaro, como el
que heredó para gobernarlo, le dictó las primeras leyes civilizadas y les
enseñó a cultivar la tierra con los bueyes y los arados, cosa que, hasta
entonces, había desconocido; de esta suerte los tartesios aprendieron a
nutrirse con los alimentos más finos y regalados que los que hasta entonces
habían usado. Aún hizo algo más trascendental: prohibió el trabajo a una parte
de sus súbditos, a los nobles, y repartió a los otros, a la masa, en siete
ciudades o acaso siete clases. Una vez muerto, sus sucesores y herederos
rigieron los destinos de Tartessos durante muchos siglos≫
Justino,
44, 4
3.- PUEBLOS EN HISPANIA.
“La Tourdetanía,
a la cual riega el río Baítis, extiéndese al interior de esta costa por la parte
de acá del Ánas. Se halla limitada al Occidente y al Septentrión por el curso del
Ánas; al Oriente, por parte de los karpetanoí (1) y algunos oretanoí (2); hacia el Mediodía, por los bastetanoí (3), que habitan la estrecha faja costera que se extiende
de Kálpe a Gádeira y del Mar Exterior hasta el Ánas. También pueden adscribirse
a ella los bastetanoí, de los cuales dije ya que habitaban en la Tourdetanía, así
como las gentes que ocupan el otro lado del Ánas, y gran parte de sus vecinos. Tanto
en su latitud como en su longitud, el tamaño de esta región no excede de los dos mil stadios (4). Las ciudades son, empero, numerosísimas, pues dicen
ser doscientas. Las más importantes por su tráfico comercial son las que se alzan
junto a los ríos, los esteros o el mar. Entre ellas destacan Kórdyba (5), fundación de Markéllos, y por su gloria y poderío,
la ciudad de los gaditanoí (6); ésta sobresale además por sus empresas marítimas y
su adhesión a su alianza con los rhomaíoi (7); y aquélla, que domina un gran trecho del Baítis, por
la fecundidad y amplitud de su territorio. Habitáronla desde el comienzo un núcleo
selecto de rhomaíoi y de indígenas vecinos, pues fue ésta la primera colonia (8) que los rhomaíoi enviaron a dicho territorio. La más
ilustre, después de esta ciudad y de la de los gaditanoí, es Híspalis (9), también fundación de los rhomaíoi. Su emporio aún hoy
pervive; pero su importancia ha sido superada desde que hace poco se establecieron
en Baítis (10) soldados de Kaísar (11), colonia, sin embargo, no muy ilustre en su fundación”.
Estrabón, Geografía
Términos
1. Los karpetanoí, o carpetanos, ocupaban gran parte de Castilla la Nueva
occidental.
2. Los oretanoí, u oretanos, se extendían por la parte oriental de Castilla
la Nueva, hacia Ciudad Real y Jaén.
3. Bastetanoí reciben nombre de Basti, la actual Baza (provincia de Granada);
ocupaban la provincia de Almería, parte de las de Granada y Murcia. Coincide con
la extensión habitada por los mastienoí, que no cita Estrabón, pero que se recuerdan
en textos anteriores, y cuya capital hubo de ser Mastía (donde la actual Cartagena).
En todo caso ambos nombres encierran una raíz similar, así como la designación de
bástouloi, con que también son conocidos, según el texto.
4. Las dimensiones que da Estrabón (2.000 stadios de anchura y otros 2.000
de longitud) son, aproximadamente, exactas; es decir, unos 400 kilómetros en ambas
direcciones axiales. Comprendía, pues, la región de la Baetica gran parte de la
Andalucía actual, más las zonas de Badajoz y Ciudad Real, al sur del Guadiana. La
arteria fluvial principal era el Baítis. Étnicamente comprendía no sólo a los turdetanos,
que reciben nombres de la región, sino también a parte de los bastetanos y otros
pueblos cercanos.
5. Kórdyba, o Corduba, es Córdoba. Fue fundada por Marcellus en 152 antes
de J. C. Nombre indígena y población mixta; lo brillante de la colonia romana explica
que poco tiempo después, en el 74, Metellus tuviese en Córdoba una camarilla de
poetas "de rudo y bárbaro acento" (Cicero), núcleo literario del que luego
habían de surgir Lucanus y los dos Sénecas.
6. Gaditanoí, los gaditanos. Aquí emplea Estrabón la voz latina, pues en
griego se les nombraba gadeirítai.
7. Cádiz pactó alianza con los romanos cuando la conquista en el 206. Roma
les dejó el disfrute de una amplia autonomía y el libre ejercicio de su comercio.
En tiempos de Cicero, y acaso en el de Estrabón, aún estaba en vigor.
8. La primera colonia fue Itálica.
9. Híspalis, Sevilla. Nombre indígena con H parásita (como en Hiberia).
Otra colonia romana importante aún en tiempos de Caesar, pero ya en decadencia en
los de Estrabón.
10. Parte dudosa en el texto; parece que alude a Itálica (Santiponce, cerca
de Sevilla), pero lo contradice el párrafo que sigue. Fue fundada por Scipio (206);
patria de Traianus y Hadrianus.
11. Kaísar (ai=ae), Caesar. (El nombre de César se hizo sinónimo de emperador;
de ahí que en alemán se diga Kaiser y en ruso Kzar.)
4.-
EN TORNO A LAS COSTUMBRES DE LOS CELTÍBEROS
≪Los
celtíberos proporcionan para la guerra no sólo hábiles jinetes, sino también soldados
de infantería, excelentes por su vigor y valor. Visten éstos ásperos mantos negros,
cuya lana se parece a la piel de cabra. Algunos de los ce1tíberos van armados de
escudos ligeros, como el de los galos. Otros llevan escudos de mimbre, tan grandes
como un escudo griego y llevan grebas hechas de pelo. Sobre su cabeza portan yelmos
de bronce adornados con penachos de púrpura.
Sus espadas son de doble filo, de excelente fundición;
llevan también dagas de un palmo de largas para las luchas cuerpo a cuerpo […] Entierran
planchas de hierro y las dejan bajo el suelo hasta que, pasado el tiempo, la herrumbre
devore 1o más débil del hierro y quede sólo 1o más sólido. De ello obtienen excelentes
espadas y otras armas. El armamento así fabricado atraviesa todo lo que se le pone
por delante […]
Luchan de dos maneras: después que han vencido a
caballo al enemigo, desmontan y, actuando como infantes, pelean de modo admirable.
Tienen entre ellos una costumbre peculiar: son limpios y cuidadosos en su vida
diaria, pero observan una práctica que es vulgar y muy sucia: bañan con orina su
cuerpo y limpian sus dientes con el mismo producto, pensando que es muy sano para
el cuerpo. Los celtíberos son crueles con sus enemigos y adversarios, pero con los
extranjeros se comportan muy dulce y amablemente.
Todos ruegan a los extranjeros que tengan a bien
hospedarse en sus casas y rivalizan entre ellos en la hospitalidad. Aquellos a
quienes prestan servicio los extranjeros gozan de gran predicamento y se les llama
amados de los dioses. En cuanto a la comida, se alimentan de toda clase de carnes
en gran abundancia. Como bebida utilizan vino mezclado con miel, ya que la región
produce gran cantidad de este producto, aunque, en cuanto al vino, lo adquieren
de los comerciantes que lo importan.≫
Diodoro Sículo , V, 33, 34.
5.-
COSTUMBRES DE LOS LUSITANOS
Se dice que los lusitanos son hábiles en planear
emboscadas, diligentes para indagar, agudos, rápidos, buenos en la maniobra. Llevan
un escudo pequeño de dos pies de diámetro, cóncavo por delante, atado con correas,
ya que no tiene asas ni por el centro ni por los costados. Llevan, además, una daga
o un cuchillo. La mayoría se cubre con una cota de lino. Son raros los que emplean
cota de malla y cascos de triple cimera, ya que la mayoría emplean cascos hechos
de tendones. Los infantes utilizan grebas y cada uno lleva varios venablos. Algunos
emplean también lanzas, siendo de bronce las puntas. Se dice que algunos de los
pueblos que habitan en las riberas del Duero llevan una vida espartana: se ungen
con aceite dos veces al día y practican baños de vapor (vertiendo agua) sobre piedras
escaldadas. También se bañan en agua fría y comen una sola vez al día frugal y limpiamente.
Los lusitanos son amantes de los sacrificios y examinan las entrañas sin cortadas.
También escrutan las venas de los costados y hacen sus predicciones, observándolas.
Consultan igualmente las entrañas de los prisioneros de guerra. Primero los cubren
con sayos, luego, cuando el harúspice les golpea en las entrañas, obtienen un primer
presagio por el modo cómo cae el cuerpo. Cortan las manos a los cautivos y consagran
las diestras a la divinidad.
Estrabón, III, 3, 6
6.-
COSTUMBRES DE LOS MONTAÑESES DEL NORTE DE ESPAÑA
≪Todos
los que en los montes habitaban, eran gente que comía poco, no bebía sino agua y
dormía en el suelo. Llevaban el cabello crecido y largo como las mujeres, y al combatir
se cubren con mitras la cabeza. Comen mucha carne de cabrones, los sacrifican a
Marte y también prisioneros y caballos...Gustan de los certámenes gimnásticos, ejercitándose
en el manejo de las armas, en montar a caballo, en el pugilato y en la carrera y
en los combates de escuadrones.
Los montañeses se alimentan en dos épocas del año
de bellotas, secándolas, moliéndolas, y haciendo pan con esta harina; las conservan
largo tiempo. Beben cerveza, porque la tierra escasea en vino, y cuando se proveen
de él, al punto lo consumen en convites con los parientes. No usan aceite, sino
la grosura y la manteca de las vacas. Cenan sentados, dispuestos, a este fin, asientos
en las paredes. La edad y la dignidad llevan los primeros lugares. Mientras se sirve
la bebida, bailan al son de la gaita y flauta... Vístense todos de negro, con sayos,
de que forman cama, echándolos sobre jergón de hierbas. Beben en vasos de cera como
los celtas; y las mujeres gastan ropas floridas (o de color rosa).
Cortando algo de una lámina o plancha de plata,
se servían de ello para sus transacciones mercantiles, como numerario. A los condenados
a muerte los precipitan desde una roca; y a los parricidas los cubren de piedras,
fuera de sus términos o de sus ríos. Los casamientos son al modo de los griegos.
A los enfermos los sacan al público, como los egipcios, a fin de tomar consejo de
los que hayan sanado de semejante accidente. Usaron los barcos de cuero hasta los
tiempos de Bruto para las inundaciones por las mareas (esteros) y para las lagunas,
pero ahora emplean canoas. Tienen sal purpúrea, que molida se convierte en blanca.
Este es el modo de vivir de aquellos montañeses
que terminan al lado septentrional de España: de los gallegos, digo, asturianos
y cántabros, hasta los vascones y Montes Pirineos, pues todos viven de un mismo
modo; pero como yo huyo de fastidiar con un género de escritura desagradable, no
gusto de poner muchos nombres, si ya no es que alguno guste de oír los Pletauros,
Barduetas y Allotrigas, y otros nombres peores y más desconocidos que éstos. Pero
la inhumanidad y fiereza de costumbres, no tanto les proviene de la guerra como
de tener morada alejadas de otros, porque los viajes hacia ellos son largos por
tierra y por mar. Con lo cual ha sucedido que, no comerciando, han perdido la sociedad
y la humanidad […]
Circulan muchos relatos de testigos oculares sobre
las costumbres en general de los pueblos íberos. Los del norte se caracterizan especialmente
no solo por su valor, sino por una crueldad e insensibilidad totalmente salvajes.
En efecto, durante las guerras contra los cántabros las madres han matado a sus
propios hijos para que no fueran capturados. Se dice que un niño, obedeciendo órdenes
de su padre, mató a sus padres y hermanos que estaban encadenados como cautivos,
y de una mujer que hiso lo mismo con sus compañeros de cautividad. Otro prisionero,
llamado por unos soldados borrachos se lanzó a una hoguera […]
Las mujeres se dedican a las labores del campo.
Después de haber parido sirven en seguida a sus maridos, quienes se acuestan, en
vez de ellas, sobre la cama. Dan a luz en medio del trabajo, para luego, al borde
de cualquier corriente de agua, bañar y ceñir a los recién nacidos […]
Se cuenta, también, a propósito de la falta de sensibilidad
de los cántabros, que algunos prisioneros calvados en cruces cantaban himnos de
victoria. Tales actitudes podrían servir de ejemplo de costumbres salvajes. Pero
los cántabros tienen otras costumbres que quizá no sean aún muy urbanas, pero al
menos no son animalescas, como, por ejemplo, que los hombres den a las mujeres dote
y que sean las hijas las que hereden y las que escojan esposa para sus hermanos.
Esta es una especie de matriarcado, aunque no se puede denominar culturalmente avanzado≫.
Estrabón. Geografía, Libro III, cap. 3, 7 y 8.
Hay una traducción moderna de Antonio García
y Bellido:
España
y los españoles de hace dos mil años.
Madrid, 1945.