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lunes, 27 de julio de 2026

TEXTOS HISTORIA ANTIGUA. ESPAÑA

 

 


                           

 TEXTOS HISTORIA ANTIGUA. ESPAÑA

 

1.- LOS FOCENSES LLEGAN A TARTESSOS

 “Los habitantes de Focea, por cierto, fueron los primeros griegos que realizaron largos viajes por mar y son ellos quienes descubrieron el Adriático, Tirreno, Iberia y Tartessos. No navegaban en naves mercantes, sino en penteconteros. Y, al llegar a Tartessos, se hicieron muy amigos del rey de los tartesios, cuyo nombre era Argantonio, que gobernó Tartessos durante ochenta años y vivió en total ciento veinte.

 Pues bien, los foceos se hicieron tan grandes amigos de este hombre, que, primero, les animó a abandonar Jonia y a establecerse en la zona de sus dominios que prefiriesen; y, posteriormente, al no lograr persuadir a los foceos sobre el particular, cuando se enteró por ellos de cómo progresaba el medo, les dio dinero para circundar su ciudad con un muro. Y se lo dio a discreción, pues el perímetro de la muralla mide, efectivamente, no pocos estadios y toda ella es de bloques de piedra grandes y bien ensamblados”.

Herodoto, Historia I, 163. Biblioteca Básica Gredos (2000)

 

2.- LOS TARTESSOS.

 ≪Los primeros habitantes del bosque de los tartesios, tras la lucha mítica de los titanes son los dioses, fueron los curetes, de ellos el rey más antiguo fue Gárgoris. Se considera a Gárgoris como el descubridor del arte de recoger y aprovechar la miel. Una hija suya tuvo de soltera, y acaso por obra de amores incestuosos, un niño, cosa que produjo vergüenza al rey, que determinó deshacerse de él. Así ordenó que se le dejara abandonado en el monte, pero animales silvestres lo amamantaron, encontrándoselo vivo a los varios días. Hízolo colocar en un sendero por donde pasaban los rebaños para que lo aplastaran, pero también salió a salvo. Lo echaron luego a las perras y cerdas hambrientas que, en vez de devorarlo, le ofrecieron sus ubres. Entonces Gárgoris pensó en arrojarlo al mar. Pero, protegido por los dioses, fue conducido, como si fuera una barquilla, a las orillas, donde salió una sierva que lo crió. Creció el niño entre su familia animal, ligero y veloz como ella, hasta que, en cierta ocasión, fue cogido en un lazo o trampa, fue llevado a Gárgoris que le reconoció y que, admirado del destino, le nombro su heredero, llamándole Habis. Habis fue un héroe civilizador. A un pueblo bárbaro, como el que heredó para gobernarlo, le dictó las primeras leyes civilizadas y les enseñó a cultivar la tierra con los bueyes y los arados, cosa que, hasta entonces, había desconocido; de esta suerte los tartesios aprendieron a nutrirse con los alimentos más finos y regalados que los que hasta entonces habían usado. Aún hizo algo más trascendental: prohibió el trabajo a una parte de sus súbditos, a los nobles, y repartió a los otros, a la masa, en siete ciudades o acaso siete clases. Una vez muerto, sus sucesores y herederos rigieron los destinos de Tartessos durante muchos siglos≫

Justino, 44, 4

3.- PUEBLOS EN HISPANIA.

 “La Tourdetanía, a la cual riega el río Baítis, extiéndese al interior de esta costa por la parte de acá del Ánas. Se halla limitada al Occidente y al Septentrión por el curso del Ánas; al Oriente, por parte de los karpetanoí (1) y algunos oretanoí (2); hacia el Mediodía, por los bastetanoí (3), que habitan la estrecha faja costera que se extiende de Kálpe a Gádeira y del Mar Exterior hasta el Ánas. También pueden adscribirse a ella los bastetanoí, de los cuales dije ya que habitaban en la Tourdetanía, así como las gentes que ocupan el otro lado del Ánas, y gran parte de sus vecinos. Tanto en su latitud como en su longitud, el tamaño de esta región no excede de los dos mil stadios (4). Las ciudades son, empero, numerosísimas, pues dicen ser doscientas. Las más importantes por su tráfico comercial son las que se alzan junto a los ríos, los esteros o el mar. Entre ellas destacan Kórdyba (5), fundación de Markéllos, y por su gloria y poderío, la ciudad de los gaditanoí (6); ésta sobresale además por sus empresas marítimas y su adhesión a su alianza con los rhomaíoi (7); y aquélla, que domina un gran trecho del Baítis, por la fecundidad y amplitud de su territorio. Habitáronla desde el comienzo un núcleo selecto de rhomaíoi y de indígenas vecinos, pues fue ésta la primera colonia (8) que los rhomaíoi enviaron a dicho territorio. La más ilustre, después de esta ciudad y de la de los gaditanoí, es Híspalis (9), también fundación de los rhomaíoi. Su emporio aún hoy pervive; pero su importancia ha sido superada desde que hace poco se establecieron en Baítis (10) soldados de Kaísar (11), colonia, sin embargo, no muy ilustre en su fundación”.

Estrabón, Geografía

Términos

1. Los karpetanoí, o carpetanos, ocupaban gran parte de Castilla la Nueva occidental.

2. Los oretanoí, u oretanos, se extendían por la parte oriental de Castilla la Nueva, hacia Ciudad Real y Jaén.

3. Bastetanoí reciben nombre de Basti, la actual Baza (provincia de Granada); ocupaban la provincia de Almería, parte de las de Granada y Murcia. Coincide con la extensión habitada por los mastienoí, que no cita Estrabón, pero que se recuerdan en textos anteriores, y cuya capital hubo de ser Mastía (donde la actual Cartagena). En todo caso ambos nombres encierran una raíz similar, así como la designación de bástouloi, con que también son conocidos, según el texto.

4. Las dimensiones que da Estrabón (2.000 stadios de anchura y otros 2.000 de longitud) son, aproximadamente, exactas; es decir, unos 400 kilómetros en ambas direcciones axiales. Comprendía, pues, la región de la Baetica gran parte de la Andalucía actual, más las zonas de Badajoz y Ciudad Real, al sur del Guadiana. La arteria fluvial principal era el Baítis. Étnicamente comprendía no sólo a los turdetanos, que reciben nombres de la región, sino también a parte de los bastetanos y otros pueblos cercanos.

5. Kórdyba, o Corduba, es Córdoba. Fue fundada por Marcellus en 152 antes de J. C. Nombre indígena y población mixta; lo brillante de la colonia romana explica que poco tiempo después, en el 74, Metellus tuviese en Córdoba una camarilla de poetas "de rudo y bárbaro acento" (Cicero), núcleo literario del que luego habían de surgir Lucanus y los dos Sénecas.

6. Gaditanoí, los gaditanos. Aquí emplea Estrabón la voz latina, pues en griego se les nombraba gadeirítai.

7. Cádiz pactó alianza con los romanos cuando la conquista en el 206. Roma les dejó el disfrute de una amplia autonomía y el libre ejercicio de su comercio. En tiempos de Cicero, y acaso en el de Estrabón, aún estaba en vigor.

8. La primera colonia fue Itálica.

9. Híspalis, Sevilla. Nombre indígena con H parásita (como en Hiberia). Otra colonia romana importante aún en tiempos de Caesar, pero ya en decadencia en los de Estrabón.

10. Parte dudosa en el texto; parece que alude a Itálica (Santiponce, cerca de Sevilla), pero lo contradice el párrafo que sigue. Fue fundada por Scipio (206); patria de Traianus y Hadrianus.

11. Kaísar (ai=ae), Caesar. (El nombre de César se hizo sinónimo de emperador; de ahí que en alemán se diga Kaiser y en ruso Kzar.)

 

 4.- EN TORNO A LAS COSTUMBRES DE LOS CELTÍBEROS

 ≪Los celtíberos proporcionan para la guerra no sólo hábiles jinetes, sino tam­bién soldados de infantería, excelentes por su vigor y valor. Visten éstos ás­peros mantos negros, cuya lana se parece a la piel de cabra. Algunos de los ce1tíberos van armados de escudos ligeros, como el de los galos. Otros lle­van escudos de mimbre, tan grandes como un escudo griego y llevan grebas hechas de pelo. Sobre su cabeza portan yelmos de bronce adornados con pe­nachos de púrpura.

Sus espadas son de doble filo, de excelente fundición; llevan también dagas de un palmo de largas para las luchas cuerpo a cuerpo […] Entierran planchas de hierro y las dejan bajo el suelo hasta que, pasado el tiempo, la herrumbre devore 1o más débil del hierro y quede sólo 1o más sólido. De ello obtienen excelentes espadas y otras armas. El armamento así fabricado atraviesa todo lo que se le pone por delante […]

Luchan de dos maneras: después que han vencido a caballo al enemigo, desmontan y, actuando como infantes, pelean de modo admirable. Tienen entre ellos una costumbre pe­culiar: son limpios y cuidadosos en su vida diaria, pero observan una prác­tica que es vulgar y muy sucia: bañan con orina su cuerpo y limpian sus dientes con el mismo producto, pensando que es muy sano para el cuerpo. Los celtíberos son crueles con sus enemigos y adversarios, pero con los extran­jeros se comportan muy dulce y amablemente.

Todos ruegan a los extranjeros que tengan a bien hospedarse en sus casas y rivalizan entre ellos en la hos­pitalidad. Aquellos a quienes prestan servicio los extranjeros gozan de gran predicamento y se les llama amados de los dioses. En cuanto a la comida, se alimentan de toda clase de carnes en gran abundancia. Como bebida utilizan vino mezclado con miel, ya que la región produce gran cantidad de este producto, aunque, en cuanto al vino, lo adquieren de los comerciantes que lo importan.≫

Diodoro Sículo , V, 33, 34.

 

 5.- COSTUMBRES DE LOS LUSITANOS

 Se dice que los lusitanos son hábiles en planear emboscadas, diligentes para indagar, agudos, rápidos, buenos en la maniobra. Llevan un escudo pequeño de dos pies de diámetro, cóncavo por delante, atado con correas, ya que no tiene asas ni por el centro ni por los costados. Llevan, además, una daga o un cuchillo. La mayoría se cubre con una cota de lino. Son raros los que emplean cota de malla y cascos de triple cimera, ya que la mayoría emplean cascos hechos de tendones. Los infantes utilizan grebas y cada uno lleva varios ve­nablos. Algunos emplean también lanzas, siendo de bronce las puntas. Se dice que algunos de los pueblos que habitan en las riberas del Duero llevan una vida espartana: se ungen con aceite dos veces al día y practican baños de vapor (vertiendo agua) sobre piedras escaldadas. También se bañan en agua fría y comen una sola vez al día frugal y limpiamente. Los lusitanos son aman­tes de los sacrificios y examinan las entrañas sin cortadas. También escrutan las venas de los costados y hacen sus predicciones, observándolas. Consultan igualmente las entrañas de los prisioneros de guerra. Primero los cubren con sayos, luego, cuando el harúspice les golpea en las entrañas, obtienen un primer presagio por el modo cómo cae el cuerpo. Cortan las manos a los cautivos y consagran las diestras a la divinidad.

Estrabón, III, 3, 6

  6.- COSTUMBRES DE LOS MONTAÑESES DEL NORTE DE ESPAÑA

 ≪Todos los que en los montes habitaban, eran gente que comía poco, no bebía sino agua y dormía en el suelo. Llevaban el cabello crecido y largo como las mujeres, y al combatir se cubren con mitras la cabeza. Comen mucha carne de cabrones, los sacrifican a Marte y también prisioneros y caballos...Gustan de los certámenes gimnásticos, ejercitándose en el manejo de las armas, en montar a caballo, en el pugilato y en la carrera y en los combates de escuadrones.

 Los montañeses se alimentan en dos épocas del año de bellotas, secándolas, moliéndolas, y haciendo pan con esta harina; las conservan largo tiempo. Beben cerveza, porque la tierra escasea en vino, y cuando se proveen de él, al punto lo consumen en convites con los parientes. No usan aceite, sino la grosura y la manteca de las vacas. Cenan sentados, dispuestos, a este fin, asientos en las paredes. La edad y la dignidad llevan los primeros lugares. Mientras se sirve la bebida, bailan al son de la gaita y flauta... Vístense todos de negro, con sayos, de que forman cama, echándolos sobre jergón de hierbas. Beben en vasos de cera como los celtas; y las mujeres gastan ropas floridas (o de color rosa).

 Cortando algo de una lámina o plancha de plata, se servían de ello para sus transacciones mercantiles, como numerario. A los condenados a muerte los precipitan desde una roca; y a los parricidas los cubren de piedras, fuera de sus términos o de sus ríos. Los casamientos son al modo de los griegos. A los enfermos los sacan al público, como los egipcios, a fin de tomar consejo de los que hayan sanado de semejante accidente. Usaron los barcos de cuero hasta los tiempos de Bruto para las inundaciones por las mareas (esteros) y para las lagunas, pero ahora emplean canoas. Tienen sal purpúrea, que molida se convierte en blanca.

 Este es el modo de vivir de aquellos montañeses que terminan al lado septentrional de España: de los gallegos, digo, asturianos y cántabros, hasta los vascones y Montes Pirineos, pues todos viven de un mismo modo; pero como yo huyo de fastidiar con un género de escritura desagradable, no gusto de poner muchos nombres, si ya no es que alguno guste de oír los Pletauros, Barduetas y Allotrigas, y otros nombres peores y más desconocidos que éstos. Pero la inhumanidad y fiereza de costumbres, no tanto les proviene de la guerra como de tener morada alejadas de otros, porque los viajes hacia ellos son largos por tierra y por mar. Con lo cual ha sucedido que, no comerciando, han perdido la sociedad y la humanidad […]

 Circulan muchos relatos de testigos oculares sobre las costumbres en general de los pueblos íberos. Los del norte se caracterizan especialmente no solo por su valor, sino por una crueldad e insensibilidad totalmente salvajes. En efecto, durante las guerras contra los cántabros las madres han matado a sus propios hijos para que no fueran capturados. Se dice que un niño, obedeciendo órdenes de su padre, mató a sus padres y hermanos que estaban encadenados como cautivos, y de una mujer que hiso lo mismo con sus compañeros de cautividad. Otro prisionero, llamado por unos soldados borrachos se lanzó a una hoguera […]

 Las mujeres se dedican a las labores del campo. Después de haber parido sirven en seguida a sus maridos, quienes se acuestan, en vez de ellas, sobre la cama. Dan a luz en medio del trabajo, para luego, al borde de cualquier corriente de agua, bañar y ceñir a los recién nacidos […]

 Se cuenta, también, a propósito de la falta de sensibilidad de los cántabros, que algunos prisioneros calvados en cruces cantaban himnos de victoria. Tales actitudes podrían servir de ejemplo de costumbres salvajes. Pero los cántabros tienen otras costumbres que quizá no sean aún muy urbanas, pero al menos no son animalescas, como, por ejemplo, que los hombres den a las mujeres dote y que sean las hijas las que hereden y las que escojan esposa para sus hermanos. Esta es una especie de matriarcado, aunque no se puede denominar culturalmente avanzado≫.

 

Estrabón. Geografía, Libro III, cap. 3, 7 y 8.

Hay una traducción moderna de Antonio García y Bellido:

España y los españoles de hace dos mil años. Madrid, 1945.