Comentario de
texto
Texto 1
"Los reyes son llamados justamente dioses, pues
ejercen un poder similar al divino. Pues si consideráis los atributos de Dios, veréis
cómo se encuentran en la persona de un rey... De la misma forma que es impío y sacrílego
hacer un juicio sobre los actos de Dios, igualmente es temerario e inconsciente
para un súbdito criticar las medidas tomadas por el rey".
Jacobo I de Inglaterra
(1603-1625)
Texto 2
"Es un derecho de los súbditos presentar peticiones
al rey, y todo encarcelamiento y persecución por esta causa son ilegales. El pretendido
poder real de suspender las leyes o su ejecución sin el consentimiento del Parlamento
es ilegal. La formación de un ejército en el Reino en tiempos de paz, sin el consentimiento
del Parlamento, es contraria a la ley. Las elecciones de los miembros del Parlamento
deben ser libres".
Declaración de
Derechos. Inglaterra, 1689
Texto 3
“No existe ninguna forma de gobierno ni
institución humana alguna que no
presente inconvenientes; de tal suerte que se
debe seguir con el mismo tipo de gobierno al
que un largo tiempo de vivencia ha acostumbrado al pueblo. (…)
Únicamente al príncipe incumbe velar por el bienestar del pueblo; éste es
el primer artículo y fundamento sobre el que se basan los demás; (…) no puede existir poder alguno que no
dependa de él; ni asamblea alguna que exista si no es contando con su
visto bueno.
Así es cómo, a favor del bienestar de un Estado, se deposita en una misma mano todo el poder. El desperdigar dicho poder es dividir al Estado; es dar al traste con la paz pública.
Por su condición, el príncipe es el padre
del pueblo; su grandeza le sitúa muy por
encima de los intereses mezquinos; a
mayor abundamiento, toda su grandeza y su propio y lógico interés se basan en
el que el pueblo sea conservado, puesto que a la postre si le faltase el
pueblo, dejaría de ser príncipe. Por tanto, nada mejor que entregar todas las
riendas del poder del Estado a aquel que mayor interés tenga en la conservación
y en la grandeza del Estado…”
BOSSUET, Jacques Bénigne, Política según las
Sagradas Escrituras, 1709.
Texto 4
“Es preciso que un gobierno bien dirigido tenga un
sistema tal que todas las medidas tomadas sean bien razonadas y que las finanzas,
la política y la milicia concurran a un mismo objetivo, que es el robustecimiento
del Estado y el acrecentamiento de su poder. ... La voluptuosidad o la imbecilidad
son las causas que impiden a los príncipes trabajar en el noble empleo de lograr
la felicidad de sus súbditos".
Federico II de
Prusia (1712-1786)

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