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domingo, 5 de octubre de 2025

ARTE GRIEGO. EL TEMPLO DE ATENEA NIKE

 


Comentario de obra de arte

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EL TEMPLO DE ATENEA NIKE

INTRODUCCIÓN

Lámina a comentar recoge el plano en escala junto a dos imágenes una frontal y otra lateral del templo griego de Atenea Nike (Atenea victoriosa) en la entrada de Acrópolis ateniense, obra realizada por Calícrates en el año 427 a. de C., bajo la dirección de Fidias, en el contexto de la remodelación que estaba sufriendo la Acrópolis por orden de Pericles después del ataque de los persas.

En el 448 a. de C. Pericles encargó a Calícrates la reconstrucción del templo de Atenea Niké, pues edificado en el siglo VI sobre el "pýrgos", el bastión micénico que dominaba el acceso a la ciudadela, había sido destruido en el 480 a. de C. durante la invasión persa. Los restos del edificio primitivo, sobre el que ya en el 478 a. de C. se había erigido un nuevo altar rodeado por una estructura de ladrillos, se unieron en la formación de un muro de sólidos bloques rectangulares de "póros" y utilizados como base del templo. La reconstrucción del templo verdadero no se inició, sin embargo, hasta mediados del 430 a. de C., retrasado por las obras del Partenón y de los Propileos, además de los problemas surgidos entre Calícrates y Mnesicles, que en la misma área quería construir el ala sur de los Propileos. La dimensión actual de esta última, asimétrica respecto al ala norte, probablemente es fruto de un acuerdo entre los dos arquitectos.

El bastión sobre el que se eleva el templo de Atenea Niké estaba rodeado en tres de sus lados por una balaustrada de mármol mandada construir por Alcibíades después de sus efímeras victorias sobre Esparta entre el 411 y el 407 a. de C.; y estaba decorada con bajorrelieves que representaban a Atenea sedente, rodeada de Níkai que sostienen trofeos o preparan a los animales que le serán sacrificados. Por la elegancia de las vestiduras y por la elaborada calidad pictórica, estas figuras, que se conservan en el Museo de la Acrópolis, son típicas del arte posterior a Fidias, sellado por un refinado manierismo formal.

Los principales templos jónicos se alzan en las costas de Asia Menor e islas del mar Egeo. Pero este orden se adoptó para los templos dedicados a las divinidades femeninas y, por lo mismo, cuenta con un buen número de ejemplos en la propia Grecia.

Forma parte de la arquitectura religiosa griega por la que el templo era representación y destino de la estatua de la divinidad a la que estaba destinado en este caso para la diosa Atenea Niké o alada que representaba la victoria en las batallas. Se conoce con el nombre de Victoria Áptera (sin alas) porque los atenienses decidieron cortarle las alas para que no abandonara nunca la ciudad de Atenas. Además de la función religiosa, destacaremos su función conmemorativa, en este caso de la batalla de Platea o la batalla de Salamina, depende de los autores consultados. Así pues, el edificio se concibe para ser visto desde fuera, pues en el exterior era donde se realizaban las ceremonias y los ritos religiosos, de ahí la importancia de la armonía con la naturaleza y la preocupación por conseguir algo bello y proporcionado.

 

ANÁLISIS

El templo de Atenea Niké, de mármol pentélico (colina situada en Atenas), ubicado junto al propileos de la Acrópolis ateniense, es de orden jónico con cuatro columnas en los dos frentes, Así pues, templo de arquitectura arquitrabada o adintelada, con pronaos, una sola cella o naos, y epistodomos.

De acuerdo con su planta estamos ante un templo anfipróstilo y tetrástilo de reducidas dimensiones (casi 10 metros de largo); por las dos columnas de la entrada a la cella podríamos clasificarlo como in antis. El muro que envuelve la cella se compone de bloques bien tallados y rectangulares. Destacan, ante todo, sus pequeñas dimensiones, su sencillez y su armonía.

A diferencia del templo dórico las columnas no están apoyadas directamente sobre el estilóbato, último escalón de la plataforma en gradas o krepis sobre la que se levantan los templos, sino sobre una base de molduras circulares;

La columna jónica[1], como principal elemento sustentante, aquí cuatro en el pronaos y cuatro en el epistodomos, crece ligeramente el éntasis y está rodeada de 24 acanaladuras con estrías no unidas mediante aristas vivas sino dejando espacios lijados, finos. La basa está compuesta de escocias y toros (aquí dos toros y una escocia) y el fuste, que destaca por su gran esbeltez en el conjunto, como en toda columna jónica, está compuesto de tambores estriados con estrías muertas, como se indicó anteriormente.

La columna tiene base, que puede ser de dos tipos; en Asia Menor consiste, de abajo a arriba, en una pieza cuadrada (plinto) sobre la que se disponen dos escocias (molduras de perfil cóncavo) separadas por baquetones (pequeñas molduras semicirculares) dando paso a un toro (moldura convexa de perfil semicircular) que sustenta inmediatamente el fuste; de amplísima difusión es la llamada base ática, en la que, sobre el plinto, se disponen dos toros separados por una o varias escocias intermedias.

El capitel se compone de una moldura cóncava o collarino que sirve de paso de las verticales a las horizontales, que marca en el conjunto de la columna un aspecto más elegante, más decorativo con una banda de ondas y perlas. Aquí la moldura del equino dórico se ha transformado en volutas que se interpreta como recuerdo del peinado de la mujer jónica. El ábaco tan imponente en el estilo dórico aquí se ha quedado reducido.

El elemento sustentado se compone de tres partes:

El arquitrabe dividido en tres franjas horizontales. Es aquí donde encontramos el encuentro del templo jónico con el pasado, con los templos de madera de los que procede pues las tres franjas recuerdan las vigas longitudinales de aquellos.

El friso, encima del entablamento que a diferencia del dórico no está separado por triglifos y metopas sino que presenta una superficie continua en la cual se desarrolla la decoración escultórica, en el templo de Atenea Nike conmemora la batalla naval de Salamina, para alguno autores. Dichos relieves se encuentran en muy mal estado y se atribuyen a la escuela de Fidias.

En realidad, el templo de Atenea Nike estaba decorado en sus cuatro lados con un friso continuo con escenas de luchas entre griegos y orientales en presencia de los dioses; por esto se ha pensado que pueden referirse a las guerras persas y a la batalla de Platea (479 a. de C.;), que en la práctica señaló la conclusión de tales guerras. (otros autores dirán que el templo se construyó en honor a la victoria de los griegos sobre los persas en la batalla de Salamina que ocurriría un año antes 480 a. de C.). Las escenas pues, representarían un episodio histórico, hecho totalmente singular en la escultura griega. El friso se ha conservado casi intacto; sin embargo, sólo los relieves de los lados sur y este se encuentran aún in situ; los demás, trasladados a Londres por lord Elgin, han sido reemplazados por copias.

El entablamento, por encima del friso está compuesto por un tejado a dos agua, con cornisa muy saliente, que permite un frontón triangular con un tímpano sin escultura. En la parte superior de la cornisa tenía colocados como elementos decorativos figuras animalísticas que se llaman acróteras, no visibles en esta imagen, ya que en la actualidad no conserva la cubierta ni el frontón.

En múltiples ocasiones se ha tomado el templo de Atenea Niké como ejemplo de elegancia y armonía, de lo femenino (las volutas recuerdan a los cabellos de la mujer ) del orden jónico frente a lo recio o a lo masculino del orden dórico.

Si nos acogemos a los principios del historiador del arte suizo Heinrich Wölfflin que entiende que en toda obra de arte hay una evolución interna de las formas como creación autónoma de la imaginación (no intelectual) y como emoción estética (no volitiva), quedando lo demás a un segundo plano, nunca eliminado, nos referimos al contexto social, económico y político, la obra que comentamos dentro del formalismo wölffliniano se inscribe en el principio de lo lineal por su clara definición de las líneas del edificio jónico firme y preciso, ejemplo de edificio jónico; en el principio de superficie por su clara organización del espacio, por la valoración del contorno y del plano; en el principio de forma cerrada  que implica un equilibrio armónico de todas las partes del edificio, pues todas están enlazadas entre sí, nada parece ser superfluo ni tampoco faltar, el templo de Atenea Niké de la Acrópolis griega está limitado en sí mismo, no pretende ganar otros espacios; en el principio de claridad ya que el templo de Atenea Niké tiene que ver con lo sencillo, lo manifiesto, lo previsto, lo claro, lo limitado, lo acordado, lo firme, lo permanente y lo proporcionado, como ya se ha indicado anterioremente; y en relación con el quinto y último principio wölffliniano en el principio de pluralidad que entiende como “suma de partes”, es decir, se refiere a la existencia de distintas o múltiples unidades , aquí medidas, columnas, entablamento, …., perfectamente determinadas y con un grado considerable de autonomía; pero, en palabras de Wölfflin, “En el sistema de ensamble clásico cada componente defiende su autonomía a pesar de lo trabajado del conjunto”.

COMENTARIO

El templo de Atenea Nike se construye en el periodo clásico que quedó marcado por las guerra médicas (griegos contra persas) y en la segunda mitad del siglo por las guerras entre los griegos (Guerras del Peloponeso).

Las guerras fueron un estímulo para los griegos: tenían un enemigo en común que le s unificó: los persas. La amenaza exterior los unió. Los persas, un imperio en expansión, habían ocupado las ciudades del Asia menor, y ahora amenazaban las fronteras y con ellos sus formas democráticas de gobierno, sus libertades. Les vencerán en varias batallas, como la de Platea en el 479 o la de Salamina en el 480. Las Guerras del Peloponeso enfrentaros a Atenas con Esparta en el año 430 a de C. y esto levó a la ruina a Atenas. Si bien, es el periodo en el que se consolida la democracia ateniense y encontramos a Pericles al frente de la ciudad (443 a 429 a de C.). Durante este periodo Atenas gozaba de una actividad económica muy dinámica y activa: se basaba en una agricultura próspera y en un comercio exterior que controlaba en su propios beneficio. Pericles convertiría a Atenas en la capital del arte, de la filosofía y de las letras, para ello se apoderó del tesoro de la Liga de Delos y lo aprovechó en beneficio de la polis ateniense; se trataba de las aportaciones griegas para continuar la guerra contra los persas. Fidias sería el maestro de obras de la Acrópolis que se encontraba destruida por los ataques persas; si bien, esta acción de beneficiarse a favor de Atenas le llevó a la enemistad con el resto de las polis coaligas en la Liga de Delos, no obstante, el lo justificó diciendo que así quedaba garantizada la libertad de Atenas y de Grecia.

En el Arte Griego se desarrollan nuevas concepciones estéticas que alejadas de la monumentalidad y colosalismo del Arte Egipcio, cargado de simbolismo y trascendencia. Buscan la belleza estética en la medida del hombre, en el número matemático, en la proporción entre todas las partes y en un sentido de equilibrio y armonía. Los edificios responden por tanto a esa concepción matemática del arte, a veces con la utilización de la proporción aurea, dónde todas las medidas están conectadas a partir del módulo de la columna. Esta aplicación racional de la lógica matemática a la arquitectura lejos de enconsertarla, la volvió más flexible, se adaptó a diferentes templos, unos grandes como el Partenón y otros de dimensiones reducidas como este Atenea Niké, con los órdenes se aportaron nuevos matices, mientras el dórico representaba en sí la fortaleza o la masculinidad, el jónico, venido de Asia Menor, transmitía femineidad, gracilidad y elegancia, lo que lo hacían apropiado también para un templo de reducidas dimensiones dedicado a una Diosa.

El Arte Griego nunca dejó de evolucionar, hasta formas más expresivas que se desarrollarán en el Periodo Helenístico, donde se preferirá el orden corintio. A pesar del fin de la Grecia Clásica, su influencia se dejará notar de forma inmediata en el Imperio Romano y logrará traspasar la frontera del tiempo dejando su impronta en el Arte del Renacimiento e incluso con más fuerza en el Neoclasicismo del siglo XVIII. 

Bibliografía

v Degrassi, Nevio (1982), La acrópolis de Atenas. Madrid. Cupsa ed.

v Lomba Fuentes, Joaquín (1987), Principios de filosofía del arte griego. Barcelona. Anthropos, Editorial del Hombre. Col. Pensamiento crítico/pensamiento utópico 28. 366 p.

v Martín, Roland (1990), Arquitectura griega. Madrid. Aguilar. Col. Historia universal de la arquitectura. 240 p.

v Pollitt, J.J. (1984), Arte y experiencia en la Grecia clásica. Madrid. Xarait. Col. Libros de arquitectura y arte. 192 p.

v Robertson, D.S. (1988), Arquitectura griega y romana. Madrid. Ediciones Cátedra. Col. Arte. Grandes temas 3. 4ª ed. 384 p.

v Wölfflin, Heinrich. (1952). Conceptos fundamentales de la Historia del Arte. Madrid: Espasa-Calpe, 3ª edición. Edición de la editorial Austral en 2014.