Comentario de obra de arte
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comentario de la presente obra de acuerdo con el modelo de comentario recibido.
EL TEMPLO DE ATENEA NIKE
INTRODUCCIÓN
Lámina a comentar recoge el plano en escala
junto a dos imágenes una frontal y otra lateral del templo griego de Atenea
Nike (Atenea victoriosa) en la entrada de Acrópolis ateniense, obra
realizada por Calícrates en el año 427 a. de C., bajo la
dirección de Fidias, en el contexto de la remodelación que estaba
sufriendo la Acrópolis por orden de Pericles después del ataque de los
persas.
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En
el 448 a. de C. Pericles encargó a Calícrates la
reconstrucción del templo de Atenea Niké, pues edificado en el siglo
VI sobre el "pýrgos", el bastión micénico que dominaba el acceso a
la ciudadela, había sido destruido en el 480 a. de C. durante
la invasión persa. Los restos del edificio primitivo, sobre el que ya en el
478 a. de C. se había erigido un nuevo altar rodeado por una estructura de
ladrillos, se unieron en la formación de un muro de sólidos bloques
rectangulares de "póros" y utilizados como base del templo. La
reconstrucción del templo verdadero no se inició, sin embargo, hasta mediados
del 430 a. de C., retrasado por las obras del Partenón y de los Propileos,
además de los problemas surgidos entre Calícrates y
Mnesicles, que en la misma área quería construir el ala sur de los
Propileos. La dimensión actual de esta última, asimétrica respecto al ala
norte, probablemente es fruto de un acuerdo entre los dos arquitectos. El
bastión sobre el que se eleva el templo de Atenea Niké estaba rodeado en tres
de sus lados por una balaustrada de mármol mandada construir por Alcibíades
después de sus efímeras victorias sobre Esparta entre el 411 y el 407 a. de C.; y estaba decorada con bajorrelieves que
representaban a Atenea sedente, rodeada de Níkai que sostienen trofeos o
preparan a los animales que le serán sacrificados. Por la elegancia de las
vestiduras y por la elaborada calidad pictórica, estas figuras, que se
conservan en el Museo de la Acrópolis, son típicas del arte posterior a
Fidias, sellado por un refinado manierismo formal. |
Los principales templos jónicos se alzan en las costas de
Asia Menor e islas del mar Egeo. Pero este orden se adoptó para los templos
dedicados a las divinidades femeninas y, por lo mismo, cuenta con un buen
número de ejemplos en la propia Grecia.
Forma parte de la arquitectura religiosa griega
por la que el templo era representación y destino de la estatua de la divinidad
a la que estaba destinado en este caso para la diosa Atenea Niké o alada que
representaba la victoria en las batallas. Se conoce con el nombre de Victoria
Áptera (sin alas) porque los atenienses decidieron cortarle las alas para que
no abandonara nunca la ciudad de Atenas. Además de la función religiosa,
destacaremos su función conmemorativa, en este caso de la batalla de
Platea o la batalla de Salamina, depende de los autores consultados. Así pues,
el edificio se concibe para ser visto desde fuera, pues en el exterior era
donde se realizaban las ceremonias y los ritos religiosos, de ahí la
importancia de la armonía con la naturaleza y la preocupación por conseguir
algo bello y proporcionado.
ANÁLISIS
El templo de Atenea Niké, de mármol
pentélico (colina situada en Atenas), ubicado junto al propileos de la
Acrópolis ateniense, es de orden jónico con cuatro columnas en los dos
frentes, Así pues, templo de arquitectura arquitrabada o adintelada, con
pronaos, una sola cella o naos, y epistodomos.
De acuerdo con su planta estamos ante un
templo anfipróstilo y tetrástilo de reducidas dimensiones (casi 10
metros de largo); por las dos columnas de la entrada a la cella podríamos
clasificarlo como in antis. El muro que envuelve la cella se
compone de bloques bien tallados y rectangulares. Destacan, ante todo, sus
pequeñas dimensiones, su sencillez y su armonía.
A diferencia del templo dórico las columnas no
están apoyadas directamente sobre el estilóbato, último escalón de la
plataforma en gradas o krepis sobre la que se levantan los templos, sino
sobre una base de molduras circulares;
La columna jónica[1],
como
principal elemento sustentante, aquí cuatro en el pronaos y cuatro en el
epistodomos, crece ligeramente el éntasis y está rodeada de 24
acanaladuras con estrías no unidas mediante aristas vivas sino dejando
espacios lijados, finos. La basa está compuesta de escocias y toros (aquí
dos toros y una escocia) y el fuste, que destaca por su gran esbeltez en
el conjunto, como en toda columna jónica, está compuesto de tambores estriados
con estrías muertas, como se indicó anteriormente.
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La
columna tiene base, que puede ser de dos tipos; en Asia Menor
consiste, de abajo a arriba, en una pieza cuadrada (plinto) sobre la
que se disponen dos escocias (molduras de perfil cóncavo) separadas por
baquetones (pequeñas molduras semicirculares) dando paso a un toro (moldura
convexa de perfil semicircular) que sustenta inmediatamente el fuste;
de amplísima difusión es la llamada base ática, en la que, sobre el plinto,
se disponen dos toros separados por una o varias escocias
intermedias. |
El capitel se compone de una moldura
cóncava o collarino que sirve de paso de las verticales a las horizontales,
que marca en el conjunto de la columna un aspecto más elegante, más decorativo
con una banda de ondas y perlas. Aquí la moldura del equino dórico
se ha transformado en volutas que se interpreta como recuerdo del peinado de la
mujer jónica. El ábaco tan imponente en el estilo dórico aquí se ha
quedado reducido.
El elemento sustentado se compone de tres
partes:
El arquitrabe dividido en tres franjas
horizontales. Es aquí donde encontramos el encuentro del templo jónico con
el pasado, con los templos de madera de los que procede pues las tres franjas
recuerdan las vigas longitudinales de aquellos.
El friso, encima del entablamento que a diferencia del
dórico no está separado por triglifos y metopas sino que presenta una
superficie continua en la cual se desarrolla la decoración escultórica, en
el templo de Atenea Nike conmemora la batalla naval de Salamina, para alguno
autores. Dichos relieves se encuentran en muy mal estado y se atribuyen a la
escuela de Fidias.
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En
realidad, el templo de Atenea Nike estaba decorado en sus cuatro lados con
un friso continuo con escenas de luchas entre griegos y orientales en
presencia de los dioses; por esto se ha pensado que pueden referirse a las
guerras persas y a la batalla de Platea (479 a. de C.;), que en la práctica
señaló la conclusión de tales guerras. (otros autores dirán que el templo se
construyó en honor a la victoria de los griegos sobre los persas en la
batalla de Salamina que ocurriría un año antes 480 a. de C.). Las escenas
pues, representarían un episodio histórico, hecho totalmente singular en
la escultura griega. El friso se ha conservado casi intacto; sin embargo,
sólo los relieves de los lados sur y este se encuentran aún in situ; los
demás, trasladados a Londres por lord Elgin, han sido reemplazados por
copias. |
El entablamento, por encima del friso está
compuesto por un tejado a dos agua, con cornisa muy saliente, que
permite un frontón triangular con un tímpano sin escultura. En la
parte superior de la cornisa tenía colocados como elementos decorativos figuras
animalísticas que se llaman acróteras, no visibles en esta imagen, ya
que en la actualidad no conserva la cubierta ni el frontón.
En múltiples ocasiones se ha tomado el templo de
Atenea Niké como ejemplo de elegancia y armonía, de lo femenino (las volutas
recuerdan a los cabellos de la mujer ) del orden jónico frente a lo recio o a
lo masculino del orden dórico.
Si nos acogemos a los principios del
historiador del arte suizo Heinrich Wölfflin que entiende que en toda
obra de arte hay una evolución interna de las formas como creación
autónoma de la imaginación (no intelectual) y como emoción estética
(no volitiva), quedando lo demás a un segundo plano, nunca eliminado, nos
referimos al contexto social, económico y político, la obra que comentamos
dentro del formalismo wölffliniano se inscribe en el principio de lo lineal
por su clara definición de las líneas del edificio jónico firme y preciso,
ejemplo de edificio jónico; en el principio de superficie por su clara
organización del espacio, por la valoración del contorno y del plano; en el principio
de forma cerrada que implica un equilibrio
armónico de todas las partes del edificio, pues todas están enlazadas entre
sí, nada parece ser superfluo ni tampoco faltar, el templo de Atenea Niké de la
Acrópolis griega está limitado en sí mismo, no pretende ganar otros espacios;
en el principio de claridad ya que el templo de Atenea Niké tiene que
ver con lo sencillo, lo manifiesto, lo previsto, lo claro, lo limitado, lo
acordado, lo firme, lo permanente y lo proporcionado, como ya se ha indicado
anterioremente; y en relación con el quinto y último principio wölffliniano en
el principio de pluralidad que entiende como “suma de partes”,
es decir, se refiere a la existencia de distintas o múltiples unidades , aquí
medidas, columnas, entablamento, …., perfectamente determinadas y con un grado
considerable de autonomía; pero, en palabras de Wölfflin, “En el sistema de
ensamble clásico cada componente defiende su autonomía a pesar de lo trabajado
del conjunto”.
COMENTARIO
El
templo de Atenea Nike se construye en el periodo clásico que quedó
marcado por las guerra médicas (griegos contra persas) y en la segunda mitad
del siglo por las guerras entre los griegos (Guerras del Peloponeso).
Las
guerras fueron un estímulo para los griegos: tenían un enemigo en común que le
s unificó: los persas. La amenaza exterior los unió. Los persas, un imperio en
expansión, habían ocupado las ciudades del Asia menor, y ahora amenazaban las
fronteras y con ellos sus formas democráticas de gobierno, sus libertades. Les
vencerán en varias batallas, como la de Platea en el 479 o la de Salamina en el
480. Las Guerras del Peloponeso enfrentaros a Atenas con Esparta en el año 430
a de C. y esto levó a la ruina a Atenas. Si bien, es el periodo en el que se
consolida la democracia ateniense y encontramos a Pericles al frente de la
ciudad (443 a 429 a de C.). Durante este periodo Atenas gozaba de una actividad
económica muy dinámica y activa: se basaba en una agricultura próspera y en un comercio exterior que controlaba en su propios
beneficio. Pericles convertiría a Atenas en la capital del arte, de la
filosofía y de las letras, para ello se apoderó del tesoro de la Liga de
Delos y lo aprovechó en beneficio de la polis ateniense; se trataba de las
aportaciones griegas para continuar la guerra contra los persas. Fidias sería
el maestro de obras de la Acrópolis que se encontraba destruida por los ataques
persas; si bien, esta acción de beneficiarse a favor de Atenas le llevó a la
enemistad con el resto de las polis coaligas en la Liga de Delos, no obstante,
el lo justificó diciendo que así quedaba garantizada la libertad de Atenas y de
Grecia.
En el Arte Griego se desarrollan nuevas
concepciones estéticas que alejadas de la monumentalidad y colosalismo del Arte
Egipcio, cargado de simbolismo y trascendencia. Buscan la belleza estética en
la medida del hombre, en el número matemático, en la proporción entre todas las
partes y en un sentido de equilibrio y armonía. Los edificios responden por
tanto a esa concepción matemática del arte, a veces con la utilización de la
proporción aurea, dónde todas las medidas están conectadas a partir del módulo
de la columna. Esta aplicación racional de la lógica matemática a la
arquitectura lejos de enconsertarla, la volvió más flexible, se adaptó a
diferentes templos, unos grandes como el Partenón y otros de dimensiones
reducidas como este Atenea Niké, con los órdenes se aportaron nuevos matices,
mientras el dórico representaba en sí la fortaleza o la masculinidad, el
jónico, venido de Asia Menor, transmitía femineidad, gracilidad y elegancia, lo
que lo hacían apropiado también para un templo de reducidas dimensiones
dedicado a una Diosa.
El Arte Griego nunca dejó de evolucionar, hasta
formas más expresivas que se desarrollarán en el Periodo Helenístico, donde se
preferirá el orden corintio. A pesar del fin de la Grecia Clásica, su
influencia se dejará notar de forma inmediata en el Imperio Romano y logrará
traspasar la frontera del tiempo dejando su impronta en el Arte del
Renacimiento e incluso con más fuerza en el Neoclasicismo del siglo
XVIII.
Bibliografía
v Degrassi, Nevio (1982), La
acrópolis de Atenas. Madrid. Cupsa ed.
v Lomba Fuentes, Joaquín
(1987), Principios de filosofía del arte griego. Barcelona. Anthropos,
Editorial del Hombre. Col. Pensamiento crítico/pensamiento utópico 28. 366 p.
v Martín, Roland (1990), Arquitectura
griega. Madrid. Aguilar. Col. Historia universal de la arquitectura. 240 p.
v Pollitt, J.J. (1984), Arte
y experiencia en la Grecia clásica. Madrid. Xarait. Col. Libros de arquitectura
y arte. 192 p.
v Robertson, D.S. (1988), Arquitectura
griega y romana. Madrid. Ediciones Cátedra. Col. Arte. Grandes temas 3. 4ª
ed. 384 p.
v
Wölfflin, Heinrich. (1952). Conceptos
fundamentales de la Historia del Arte. Madrid: Espasa-Calpe, 3ª edición.
Edición de la editorial Austral en 2014.